Las escuelitas

Actualizado: 20 de feb de 2019


Dependiendo de la población a la que vayamos, son de uno o dos salones y rara vez de más. Incluso si hay más salones, en su mayoría, no se usan más de dos. Al parecer está pasando como en España, las familias emigran a las ciudades y dejan las chacras.

Hay algunas escuelas de una clase donde hay tres alumnos y otras donde hay 15, de todas las edades, desde 6 años (primer grado) hasta 12 (sexto grado), para un solo profesor. Imaginad como tiene que ser dar clase a tantos niños cada uno con un currículo académico distinto, un poco caos. Pero increíblemente esos profesores, entregados a sus alumnos, son capaces de organizar sus clases para que todos vayan avanzando. El problema sucede cuando algún niño necesita ayuda extra, porque el tiempo es limitado y una sola persona no alcanza para todo lo que hay que hacer.


Cada vez que vamos a una escuelita, le cuento al profesor que mis estudios están relacionados con la comunicación, tanto verbal como no verbal, terapista del lenguaje lo llaman aquí. En caso de que haya un niño con algún tipo de dificultad en el habla, lenguaje, aprendizaje, etc., el profesor me indica quién y qué ha notado él. Si puedo evaluarlos al momento aunque sea rápidamente, intento ahondar un poco más para ver exactamente qué dificultades tienen los niños. Suelen ser dislalias, muchas, algún retraso lector o comprensivo, y alguna dislexia.


Exceptuando las dislexias y alguna dislalia, suelen ser dificultades causadas por la falta de implicación de las familias en la educación de sus hijos. Los padres suelen dejar toda esa responsabilidad a los colegios, a los profesores, y muchas veces no por falta de tiempo porque estén todo el día trabajando en las chacras (que sí, hay casos), sino porque realmente consideran que la estimulación del aprendizaje y el lenguaje del niño es sólo cosa de los colegios. Por este motivo, aparecen retrasos académicos y de lenguaje en niños, que si los papás los hubiesen atendido, muy probablemente (aunque obviamente no se a ciencia cierta) no habrían tenido.

Hablando con Nina, hemos llegado a la conclusión de que se necesita hacer alguna escuela para padres, alguna charla, para concienciar de la importancia que tiene la familia en la educación del niño,ya que en la escuela sólo están hasta la una, el resto del día están en casa. Hay que hacerles comprender que es necesario que el niño trabaje en casa y más aún si, por lo que sea, el niño tiene alguna dificultad. Así que, cuando venga el padre Alfonso le preguntaremos si podemos llevar a cabo este proyecto, de ir a las comunidades de las chacras a reunirnos con los padres. Iríamos una psicóloga y yo para hablar de todo esto.


Por otro lado, ¿qué hacemos en las escuelitas?




Solemos ir Nina y yo solas, pero casualmente, en funcion de los pueblos que visitemos y cuantos salones haya, vienen Héctor y/o Paul y a veces algún seminarista para quedarse con algún grupo de niños. Salimos pronto, a las ocho u ocho y algo, para llegar a la primera escuela a las 9, que es cuando comienzan las clases.


Según ven a aparecer el coche del padre Alfonso, salen los niños del aula gritando "¡padresitooo!" y en cuanto ven que somos nosotras ya lo cambian por "¡Ninaaaa! ¡Hermanita!". Nos rodean, nos abrazan, nos preguntan impacientes queriendo saber qué vamos a hacer ese día... Son para comérselos.

Solemos empezar con una oración cantada y haciendo un repaso/recordatorio de lo que vieron el mes anterior. Luego hablamos, leemos, hacemos alguna dinámica explicativa sobre el tema de ese día, cantamos y terminamos con otra oracion, donde no puede faltar la canción del Jesusito de mi vida con baile incluido. Al terminar nos despedimos de los niños y del profesor y vamos a otra escuelita y así hasta que visitamos tres al día (más o menos, según la lejanía entre una y otra) y llegamos a casa sobre la una y media.


Los profesores siempre agradecidos, porque siendo católicos muchas veces no saben cómo explicar bien las cosas en clase de religión y además porque los niños se lo pasan fenomenal. Además, suelen mostrar mucho interés cuando les doy las indicaciones logopédicas. Ojalá les sirvan realmente, porque con tantos niños, de edades tan diversas, es difícil si los papás no colaboran en casa.

Ilumina nuestras palabras, nuestros gestos, nuestras acciones, para que sean ejemplo, para que contagien al mundo la fe que nos mueve a realizar esta misión.

La esperanza, Rondayacu Monobamba Callas, San pedro cañaveral, Don Bosco, Shincayacu, Agua Blanca, Colonia y Alto Quimiri, Ainamayo, Antaloma, La Florencia, Orquídias de Pacaybamba, Chacaybamba, Ocoroyo, Uchubamba, Santa cruz, Vizcatan, San Emilio, Utcuyacu, Pucarrá, La Auvernia, Lourdes, La Perla.




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